martes, 24 de abril de 2007

¿Otra vez tarde?

- Otra vez tarde nene?

- Este.. y sí Juan, qué querés que haga....el tren, viste?.

Así son todos mis días, de lunes a viernes. La misma pregunta, la misma respuesta. Y para peor, lo del tren es cierto.

Siempre hay problemas en el Sarmiento. Pero, como siempre fui “objetor de horario laboral”, a esta altura ya nadie me cree ni un poquito.

- A ver... contá qué te pasó hoy, así nos divertimos un poco - me dice mi jefe – cortejado por mis socarrones compañeros.

Como presentía una “gastada” y no quería ser el monigote de turno, atiné al salvavidas habitual.

- Mirá Juan, hoy tuve un día de esos que es mejor olvidar... Dejame de joder que no tengo ganas!.

- Pero dale, che, que todos queremos escuchar, dale!! – insistió -.

- Bueno, les cuento así la terminan de un vez! – dije, mirando resignado al grupo

- Como todos los santos días, me subí en Ituzaingó. El tren arrancó, y hasta ahí todo normal. Pero en eso comenzó a llover y me puse mal porque no tenía paraguas.

Llovía como si fuera el Diluvio Universal, desde la ventana no se podía ver ni a 10 metros... Y para coronar el viaje, empezó a entrar agua al vagón.
Seguía subiendo gente, toda empapada, y ya no se podía respirar.

Cuando restarían unas cuadras para llegar a Liniers... paf!... una tipa se desmaya y cae en medio del vagón. Se debe de haber asfixiado.

Al caer hace un ruido seco del demonio. Se le rompe la cabeza contra no se qué... Creo, sobre el comando de las puertas. Era una mujer de unos 40 años, bien vestida, iba al laburo, seguramente.

Le empezó a salir sangre del bocho, a borbotones!!!.

La gente estaba entre puteadas y gritos: “Ayuden a esa mujer, por favor !”, gritaba una. “Hagan algo!”, vociferaba otro. “Uy... otra vez sopa!”, se lamentaba un tercero, pero nadie movía un dedo.

Quién carajo la iba a tocar, si después te comés un quilombo legal cuando viene el SAME o la policía!.... Además, con esto del Sida, todos tienen miedo de tocar sangre, viste?. Bueno, la cosa se estaba poniendo jodida y a uno de los pasajeros se le ocurre accionar el freno de emergencia.

El tren se para de golpe y casi nos vamos todos a la mierda. Más puteadas, más gritos..... era incontrolable.

Algunos se alejaban, otros la miraban de cerca para ver si respiraba..... pero no se movía, parecía como muerta!.

- Pero esperen chicos, que aquí viene lo peor – insinué para prepararlos - .

Un muchacho de unos 25 años empieza a forzar una de las puertas, como para bajarse.

“Pará flaco!”, le grita uno. “Qué hacés, no ves que estamos en medio de la vías y llueve como la gran siete!”.

El pibe le responde que se va a tirar para pedir ayuda. Pobre.... si supiera que su día iba a terminar como terminó, ni en pedo amaga a tirarse.

- ¿Che, me traen un poco de agua? – dije mirando al grupo -.

- Dale, que vaya alguien a traerle un vaso, pero seguí, no nos dejes con la espina!! – bramó mi jefe -.

- Bueno, sigo.... El muchacho se baja, corre unos metros, y cuando lo vemos alejarse, se siente una explosión, un grito sordo, y todos alcanzamos a ver una silueta humana entre llamas y humo... algo espantoso.

Era el flaco que se había enganchado con el riel de la corriente eléctrica!.

¡La puta madre!, me dije...¡Pobre Cristo, carajo!!.

No saben muchachos el olor que empezó a entrar en el vagón, un hedor a carne quemada que daba ganas de vomitar... un asco.... Y la imagen del pibe, como una estatua, durita, ardiendo en ese inmerecido infierno.

¿Saben ustedes lo que son 550 voltios de corriente continua?.... Mi viejo – que sabía de eso – me contaba que son peores que los 220 del enchufe, porque no te podés despegar.... es como un imán!! Te hierve como a un pollo en segundos!!. Es terrible!!

- ¡¡Pará, pará Carlos!! - me dice una compañera del sector -.. - No contés más, por favor!!!... Si este tarado de Juan quiere seguir escuchando, contáselo en el baño, pero acá no sigas que me descompongo!!.

- Bueno che, ustedes querían saber qué me había pasado...... aquí tienen la razón. Les gustaría pasar por lo que pasé yo hoy?. Creen que estoy de fiesta?.

En ese momento Juan, blanco como una hoja, interrumpe y balbucea:

- Mierda, che!!.... Lo que acabás de contarnos es de terror, ni en los cines te esperás una historia como esa!! Es como para escribir un cuento!

Patricio D'Orrys

2 comentarios:

ESPERPENTO dijo...

Realmente estupendo, bonita historia dificil de creer jajajaja, aunque siempre puede haber jefes simplones que se la traguen jajaja.
Saludos.

MaraiaBlacke dijo...

Patricio...te juro que te creo todo...

Muy buen relato.